El teléfono móvil ya no se usa para hablar, sino para escribir

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El teléfono móvil ya no se usa para hablar, sino para escribir

 
La pasada semana se montó un buen revuelo a raíz de la inclusión en la nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) de palabras consideradas por la mayoría como incorrecciones lingüísticas y que calificadas de ‘vulgarismos’ se han visto ratificadas al pasar del anonimato de la oralidad mal hablada al estrellato de formar parte del glosario ‘legal’. Este tipo de acciones de la RAE (como la inclusión de anglicismos) siempre levantan ampollas y me ha llevado a pensar que menos mal que la Academia parece más centrada en avalar palabras digamos extrañas del español oral y no tanto del escrito, porque si como argumentan algunos la lengua es algo vivo, cualquier día vemos en el Diccionario algunos de los palabros que están al orden del día en la comunicación escrita vía móvil.
 
Y es que con el avance que supuso en su momento la invención del teléfono para facilitar la comunicación, relegando a un segundo plano las cartas como forma de contacto, resulta llamativo ver como la comunicación escrita ha vuelto a convertirse en líder, relegando a un segundo plano la opción de hablar en el mundo de la telefonía. Preferimos escribir que hablar, pero curiosamente el triunfo de la escritura se produjo cuando ésta adquirió características del diálogo en tiempo real. Es decir, cuando los mensajes móviles eran vía SMS y se asumía una tardanza en la respuesta, la gente usaba esta herramienta de forma más anecdótica, siendo la llamada en muchas ocasiones la primera opción. Pero la implantación de internet en los teléfonos móviles y la subsiguiente llegada del Whatsapp han cambiado esto y ahora antes que llamar se opta por ‘mensajear’ (por cierto, coloquialismo que aún no está en la RAE), pero se espera el mismo resultado que cuando se descolgaba el teléfono: una respuesta inmediata, una fluidez en la comunicación que simule un diálogo cara a cara o cuando menos una conversación telefónica de esas que ya no tenemos.
 
No lo digo yo. Lo dicen los españoles. El último Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) revela los siguientes datos:
 

  • El 72,4% de los españoles con teléfono móvil tienen un smartphone, es decir, un aparato que es posible conectar a internet.
  • ¿Y qué se hace con un smartphone? Enviar mensajes. Es la principal actividad: el 75,7% lo hace varias veces al día; el 13,9%, casi todos los días; y el 3,8%, semanalmente.
  • Los mensajes se mandan mayoritariamente por internet, por lo que se usan servicios online, entre los que el rey es, sin duda, el Whatsapp, con una prevalencia del 88,6% entre aquellos que se conectan a internet en su teléfono móvil al menos semanalmente. Le siguen Facebook Messenger (25,2%) y Skype (8,1%).
  • ¿Y qué supone este uso de la mensajería para el resto de las vías de comunicación posibles con un teléfono? Pues que la mayoría haya eliminado de sus vidas por completo el uso de SMS y haya reducido notablemente la realización de llamadas. El siguiente gráfico de la CNMC es muy revelador:

 
sms
 
Escribimos, no hablamos, pero ¿cómo escribimos? Pues de cualquier manera. Ya cuando sí se usaba el SMS hubo un potente debate en torno a la utilización de abreviaturas, porque, para aquellos que no recuerden un móvil sin internet, cada SMS tenía un coste económico y una limitación de caracteres, así que se abreviaba al máximo el mensaje para evitar el envío de varios SMS. Incluso se llegó a crear un diccionario de abreviaturas. Ahora con el Whatsapp (y similares) no hay limitaciones económicas o de caracteres, por lo que podría pensarse que se han acabado las excusas, pero no es así. En la inmediatez de la mensajería online, en la rapidez que se demanda y se asume también se escudan las erratas y mientras se le echa la culpa al autocorrector, desaparecen las tildes y las haches, los signos de puntuación se reparten aleatoriamente y todos los reveldes nos rebelan sus intenciones ay mismo. ¡Ah, no, que no se escribía así!
 
Algunas faltas de ortografía están tan generalizadas que son firmes candidatas a aparecer en la siguiente edición del Diccionario de la RAE, que igual que se engrosa con almóndigas quizás acabe por perdonarle la condena a la coma asesina. Así que mientras vemos como los internautas españoles ya no usan los teléfonos para hablar, sino para escribir (¡quién se lo iba a decir a Bell y Meucci!), confiamos en que los académicos de la RAE sólo ‘wasapeen‘ con internautas correctos en sus formas, no vaya a ser que empiecen a convertir las excusas en razones.
 
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La foto es de Melanie Schwolert, compartida por la autora bajo licencia CC0 (Dominio Público).

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Periodista.

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Un comentario sobre “El teléfono móvil ya no se usa para hablar, sino para escribir

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    Bitacoras.com on noviembre 9th, 2015

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