El ‘test de la amiga’ o cómo descubrir lo que no funciona en una página web

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Cuando se construyen páginas web es muy importante la planificación previa, algo de lo que habla Rachel Guthrie-Maynard en el artículo ¿Por qué planificar una página web es como construir una casa? Esta planificación implica un trabajo tanto por parte del propietario de la web (sea una empresa, un profesional o cualquier tipo de organización o institución) como del diseñador/desarrollador de la misma. Hay que evaluar el mensaje que se quiere transmitir en la página y trasladarlo adecuadamente al entorno digital.
 
Digamos que se ha realizado esta planificación previa y que se ha construido una página web de forma adecuada. Misión cumplida. O quizás no. Y es que una web no es ni para su propietario ni para su desarrollador, es para los visitantes/clientes/usuarios. Llamémosles como queramos, pero son ellos los destinatarios del trabajo realizado y los que evalúan, inconscientemente, si el resultado es óptimo o no. Los expertos dicen: “Ponte en la piel del usuario”. Y lo hacemos, o eso creemos, y no vemos problemas en la web recién finalizada. Al fin y al cabo, los que encontramos durante su desarrollo ya los hemos solucionado, así que el resultado es ‘perfecto’. O quizás no. Porque no tenemos la mirada adecuada.
 
Mirada objetiva y distanciada
 
Los usuarios finales de una página web son los examinadores idóneos, porque no tienen implicación con la compañía o persona que está detrás de la página ni han participado en su construcción. Son poseedores de una mirada objetiva y distanciada privilegiada, que ni propietario ni desarrollador tenemos, por mucho que lo intentemos.
 
Por este motivo, en Pasquino nos hemos sacado de la manga una prueba para evaluar el resultado de las páginas que hacemos: la prueba de la amiga. Ya… ni el nombre es muy original ni el test en sí mismo es un hallazgo. Pero estamos convencidos de que en la mayoría de las webs no se realiza. Y es realmente útil.
 
hotel
 
Pongamos como ejemplo la última página web que hemos presentado, la del Hotel Porto do Barqueiro. Cuando la terminamos le pedimos a una amiga, completamente ajena a este mundo, que se pasase por la oficina para que la viese y navegase por ella. Así lo hizo. Incluso nos sorprendió la dedicación que le puso, entrando en todas y cada una de las páginas interiores. Se lo comentamos y nos quedamos perplejos con su respuesta: no era dedicación, es que una vez que hubo entrado en la primera página interior no supo cómo regresar a la portada. Resulta que, por una cuestión de espacio, habíamos optado por prescindir de la típica pestaña de ‘Inicio’ en el menú principal, ya que en el medio y medio iba el logo del hotel y con pinchar en él ya se volvía a la portada. Pero este movimiento que a nosotros nos parecía de lo más lógico, no lo fue para ella, lo que nos desconcertó y nos dejó claro que era imprescindible recuperar la pestaña de ‘Inicio’.
 
Cuando la amiga en cuestión dio por finalizada la revisión de la web, le preguntamos qué le había parecido el artículo de presentación. Y dijo: bien, aunque muy corto, ¿no? Más de 400 palabras para un texto de presentación nos parecía de una extensión más que suficiente, así que volvimos a sentir esa sensación de que algo no encajaba. Y efectivamente. La amiga había leído la introducción que figuraba en la portada, pero no había entrado en el artículo completo. ¿Por qué?, le preguntamos cuando nos dimos cuenta de que ésta era la situación. La respuesta, de nuevo, apabullante: “Como no pone ‘Leer más’ por ningún lado, pensé que eso era todo”. “Pero si pinchas en el titular, ya ves que te abre el texto completo”, le dijimos. Pero no. Eso lo veíamos nosotros, que lo considerábamos evidente, pero no lo fue para ella. Por supuesto, pusimos un ‘Leer más’ en la portada.
 
Quizás haya quien piense que estos son dos detalles minúsculos en el diseño y efectividad de una página web, pero nada más lejos de la realidad. Si un usuario no es capaz de navegar de forma que le resulte fácil e intuitiva, pensar en volver a la web le resultará tedioso. Y si un visitante no lee el texto de presentación completo, se está perdiendo parte del mensaje que el propietario de la web quiere transmitir.
 
La primera impresión es la que cuenta
 
Hay quien habla del ‘test de la abuela’, que es lo mismo que proponemos nosotros, pero con personas mayores totalmente ajenas a Internet. Sin embargo, creemos más eficaz y mejor dirigida nuestra versión del test, al utilizar a un usuario medio de Internet que, sin ser nativo, sí cuenta con años de experiencia en un entorno básico (email, redes sociales, búsquedas…).
 
Hay otra prueba que aún no hemos puesto en práctica, pero que también creemos de lo más interesante para evaluar la eficacia de una web. Hay quien le llama el test de los 2 segundos, el de los 5 segundos, el de la primera impresión. En cualquier versión la idea es la misma: ¿Qué dice nuestra web al visitante tras un rápido, rapidísimo vistazo? ¿Ha sido capaz de transmitir qué tipo de empresa está detrás y qué servicio, producto o mensaje vende?
 
Peep Laja nos desgrana en este vídeo algunos ejemplos de errores en el diseño de una web que estropean la primera impresión que transmite:
 

 
La idea que subyace a todos estos test es la pretensión de meternos en la piel del visitante para saber de antemano qué elementos, qué estructura o qué trucos garantizan que el usuario se quede un buen rato en nuestra web porque la encuentra útil, interesante y accesible. Hay toda una disciplina dedicada a estudiar cómo el internauta medio interactúa con las páginas webs y a través de varios estudios se ha llegado a una serie de planteamientos que ayudan a diseñar webs de manera que se supere sin problemas nuestra ‘prueba de la amiga’. Nos quedamos con dos ideas:
 
1. Leemos de izquierda a derecha y de arriba abajo. Esto significa que, aunque el usuario no rechaza el scroll, sí hay que tener claro que lo importante debe ir arriba y hacia la izquierda.
2. No leemos, escaneamos. Y lo hacemos en forma de F. Sólo leemos el 28% del texto, así que mejor currarnos una buena frase que una larga explicación.
 
f_reading_pattern_eyetracking
 
No sabemos si nuestra amiga leyó de izquierda a derecha, de arriba abajo y en forma de F, pero sí nos hizo una rápida valoración de la web: le gustó especialmente el ‘slider’, es decir, “la parte de arriba, con la foto tan bonita”. Para nosotros: objetivo cumplido. La primera impresión fue la buena: queríamos vender el entorno del hotel como su gran punto fuerte y parece que lo conseguimos. O eso dijo nuestro amiga. Pero, claro, es amiga.
 

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Periodista.

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