


¿Qué hacemos con ellas? ¿Recortamos esfuerzos e inversión en ellas? ¿Las abandonamos? ¿Las potenciamos pese a su ineficacia? Cualquier profesional del marketing que se haya dedicado a la gestión de cuentas de redes sociales de empresa en la última década te podrá decir que esto va de mal en peor. Conseguir un mínimo de visibilidad requiere un esfuerzo cada vez mayor en producción de contenidos y en cultivar la comunidad y con todo el retorno mengua año tras año.